jueves, 7 de noviembre de 2013

Averroes, la filosofía y la religión

Averroes tenía una curiosa manera de entender los respectivos papeles de la filosofía y la religión para el ser humano. Mientras la filosofía estaba reservada a mentes despiertas y capaces de comprenderla, la religión se había creado para que la mayoría encuentre el acceso a Dios de forma sencilla, mediante narraciones que iluminen las acciones de cada cual. A este respecto decía que había tres clases de espíritus, por lo que había tres clases de hombres. El primero era el de demostración, que exige pruebas sin dar un paso en la probabilidad. El segundo era el hombre dialéctico, que se conforma con los argumentos inestables que sólo pueden llegar a ser probables. Y el tercero es el hombre de exhortación, al que se le convence con discursos amables y fáciles que apelan a la imaginación y a las pasiones. Este último está muy extendido, ¿verdad?

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