domingo, 3 de mayo de 2015

INTOCABLE


Philippe (François Cluzet), millonario tetrapléjico, busca un asistente. Elegirá a alguien inesperado, Driss (Omar Sy), a priori la persona menos preparada para tamaña responsabilidad. 
«Quizá cambien las cosas». Más allá de su idealización cinematográfica como fábula inspirada en hechos reales, la historia que presentan Eric Toledano y Olivier Nakache triunfa por la naturalidad de su discurso. Los cineastas consiguen emocionar sin abusar del lacrimal del respetable mediante forzadas incisiones en el dolor del rico atado a la silla de ruedas ni en la situación social del inmigrante negro de barriada marginal; y por la parte cómica, las andanzas de la pareja improbable pero cierta arrancan carcajadas nacidas de lo que realmente importa aquí: la esencia humana de cada uno, la que permite superar barreras y mirar más allá de lo que tenemos delante. Ciento nueve minutos machacando clichés con total tranquilidad.
Toledano y Nakache ruedan con una sencillez tal que prácticamente olvidamos el ojo de la cámara, aunque los méritos esenciales de “Intocable” residen de manera colosal en el dúo principal, que destila una química fantástica. François Cluzet está tremendo lanzando todo un recital emocional sin más apoyo que su rostro y escasos movimientos de cabeza; y Omar Sy se luce desde un personaje indiscutiblemente carismático e irresistible, pura presencia y encanto. Una agradable demostración de que todos estamos hechos de la misma pasta. Aunque a algunos no les guste.

Belen Martínez y Meryem Kabal 1ºC

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